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lunes, 13 de abril de 2009

En lo que se refiere a las tres etapas en que podemos dividir la adultez (temprana, media y tardía), qué recomendaciones educativas harías para cada una de ellas.

Durante el periodo de la adultez, que abarca principalmente desde la adolescencia hasta la vejez, la persona va adquiriendo cambios tan decisivos y profundos como en las etapas anteriores provocados por las transformaciones biopsíquicas y la influencia del entorno.
Los rasgos principales de esta etapa son el equilibrio, la autonomía y responsabilidad, la capacidad de autodirección, el desempeño de diversos roles, proyecto vital.
Durante la etapa de la adultez es importante atender a los factores que inciden en los procesos de aprendizaje de la adultez. Entre ellos destacan la inteligencia, la memoria, la motivación y la experiencia.
En general se tiende a dividir la etapa de la adultez en tres grandes tramos:
- Adultez temprana (18 a 35 años aproximadamente).
- Adultez media (35 a 65 años aproximadamente).
- Adultez tardía (65 años en adelante aproximadamente).

Cada una de estas fases se caracterizan por una serie de rasgos principales. Entre ellos destacan los siguientes:
- Adultez temprana: acceso a la edad legal; enfrentamiento al mundo del trabajo, formación del núcleo familiar propio; cumplir con derechos cívicos…
- Adultez media: mayor productividad; consolidación de roles profesionales y sociales; máximo de autorrealización; contribución socioeconómica y política; declinación de las funciones físicas; riesgo de alejamiento forzoso del mundo laboral.
- Adultez tardía: disminución de actividades sociales; intereses menos intensos; aparición de afecciones crónicas; descenso de la capacidad para el trabajo físico e intelectual.

De acuerdo con los rasgos que presentan cada fase de las etapas de la adultez se pueden definir determinadas recomendaciones educativas para cada una de ellas:

- Adultez temprana (18 a 35 años): en este tramo de edad se podría recomendar principalmente educación en valores para participar en el contexto social así como en el contexto sociolaboral; ciclos formativos y escuelas talleres orientados a la inserción laboral; conocimiento de un segundo idioma como una oportunidad para la inserción laboral; orientación laboral; información acerca de la educación a los hijos para contribuir al desarrollo y consolidación de una familia; fomento del deporte para trabajar la forma física con el fin de crear un hábito saludable que pueda ser aplicable en edades avanzadas de la adultez.
- Adultez intermedia (35 a 60 años): en este tramo de edad se podría recomendar la formación complementaria a la ocupación profesional para enriquecer sus puestos profesionales; reforzamiento de vínculos sociales y afectivos; ejercicio físico para crear hábitos de vida saludables; recomendaciones de dietas saludables; recomendaciones de ocio y tiempo libre…
- Adultez tardía (a partir de 65 años): recomendaciones de actividades culturales, de ocio y tiempo libre para que aún se sientan partícipes de la sociedad; reforzamiento de vínculos sociales y afectivos; pautas para hacer frente a determinadas situaciones duras que se pueden presentar en esta fase tales como enfermedades, pérdidas de familiares queridos…

Con relación a la motivación, reflexiona personalmente y en grupo sobre los motivos intrínsecos y extrínsecos que te/os llevaron a cursar esta Diplomatura.

Elegí estudiar la diplomatura de Trabajo y Educación Social por circunstancias personales, principalmente por problemas familiares que me motivaron a conocer profundamente el ámbito del Trabajo Social fundamentalmente. No obstante, en el momento de rellenar la preinscripción observé que existía la titulación conjunta de Trabajo Social y Educación Social, y decidí elegir como primera opción la conjunta. Verdaderamente me interesaba el Trabajo Social pero opté por la conjunta porque en un año más tenía la oportunidad de disfrutar de dos titulaciones.


Confecciona tu propia definición de persona adulta incluyendo todos los aspectos (económicos, legales, antropológicos, pedagógicos, psicológicos, biológicos…) que estimes oportunos.

El concepto de persona adulta es difícil de delimitar puesto que su significado variará dependiendo del objeto de estudio que se adopte.

Una persona adulta es aquella que ha terminado de crecer, que se encuentra en el período intermedio entre la adolescencia y la vejez, aquella persona que alcanza la mayoría de edad. Este período abarcaría desde los 20 a los 60 años, el cual variará dependiendo de la cultura. Esta edad supone que la persona está capacitada para obrar, que puede disponer por sí mismo sin necesidad de estar bajo tutela de otros. Además se une a ello el desempeño de un conjunto de roles reconocidos en la sociedad; un alto nivel de responsabilidad; alto nivel de autonomía personal; un alto índice de reconocimiento social así como el reconocimiento de sus derechos, libertades y responsabilidades. Desde el punto de vista psicológico una persona adulta se caracteriza por un mayor equilibrio personal, mayor empatía de sentimientos afectivos y relaciones amorosas, plenitud de juicio, realismo, estabilidad emocional, aceptación de sí mismo, objetividad en el conocimiento así como la posesión de un proyecto vital.